La Plaza Mailín de Villa de Mayo se transformó en un verdadero patio santiagueño. Tras la emotiva e histórica procesión de la imagen del Señor de los Milagros de Mailín, el broche de oro de las bodas de oro estuvo a cargo de uno de los máximos referentes de nuestra música popular: Peteco Carabajal.
Acompañado sobre el escenario por sus hijos, Homero Carabajal y Ricky Carabajal, el artista brindó un show donde repasó los grandes éxitos de su repertorio, encendiendo la pasión de una multitud que no dejó de cantar y guitarrear.
La música borró cualquier distancia: hubo baile abajo y arriba del escenario, uniendo a los artistas y a los vecinos en una gran celebración colectiva. Pañuelos al viento, chacareras y el calor de las familias hicieron que la frescura de la tarde-noche pasara desapercibida.
Con los últimos acordes de la familia Carabajal, la Plaza Mailín comenzó a despedir una jornada histórica. Medio siglo de fe, tradición santiagueña y comunidad que quedaron guardados para siempre en el corazón de Villa de Mayo.
Fotografías: El Diario de Malvinas y Nancy Robledo

















