Cultura

Ruido y silencio

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Escrito por Administrador

*Marcelo Cosentino

Ruido.

Lo primero que decimos: “es algo que molesta, que interfiere, que no queremos escuchar”.

Pero también podemos decir que es importante el ruido.

Necesario incluso.

Un bocinazo de tren, o de un auto que salva vidas.

Las máquinas de las fábricas produciendo.

El grito como advertencia, como un llamado de atención.

El grito como reclamo.

El grito de una población resistiendo, reclamando defendiéndose.

Fíjense qué importancia tiene el ruido allí.

A veces preferimos el silencio lo sé.

Pero hoy hace falta el ruido. Que resiste, que llama que reclama que une.

El grito de unión, el grito como fuerza para hacerse escuchar. Pedir.

Silencio.

El silencio… creo que a veces es sobrevalorado

frente al ruido, su opuesto.

Claro que también es necesario e importante.

Necesitamos el silencio para escuchar una poesía

Un cuento

Una clase del profesor, maestra maestro.

Necesitamos un momento de silencio, para pensar reflexionar.

Escribir las ideas en silencio.

Disfrutar del sonido del mar, de la brisa.

De una canción que quiero escuchar,

El suave sonido de la hoja que cae,

El aleteo de un pájaro que huye hasta el sutil volar de las mariposas.

Ruido y silencio tienen su lado negativo también.

Ruido.

No quiero:

El grito irracional, los ruidos que irrumpen del ignorante, desconsiderado, soberbio que no le importa el otro.

Hablar sobre el otro que está hablando es ruido (siempre me lo recuerda Vale).

Por ejemplo, este ruidito del teclado del celu mientras escribo y Vale duerme. Es molesto

para ella.  Ya lo saco.  Me voy a “ajustes”

Listo ya lo saqué escribo en silencio.  Sin molestar a Vale.

El silencio considera al otro.

Silencio

No deseo los silencios de las casas abandonadas, ni el silencio de los clubes de barrio que no se gestionaron bien. No quiero el silencio de una fábrica cerrada, de ramales ferroviarios olvidados,

de los Bosques incendiados. Tampoco El silencio de la gente frente a la injusticia.

Ruido y silencio – los dos son importantes.

“El silencio considera al otro” – dije-

Gracias al silencio, me expreso, hablo, propongo ideas, pensamientos, reflexión, decisiones.

El silencio estimula la escucha atenta

de todo lo que me rodea ahora, en este instante:

– El viento golpeando la cortina de plástico en la puerta de madera, que me engaña pareciendo imitar el sonido de la llave en la cerradura.

-La respiración de Vale a mi lado.

-Más viento que llega desde la Costa Este verano en Mar del Tuyú.

-escucho mis labios haciendo ruidos internos, tragar saliva.

-El viento entrechocando las hojas

Y estos últimos sonidos:  mi estómago y aquel pájaro a lo lejos.

Escucho mi respiración ahora, es un suspiro, por la palabra escrita, manifestada. Gracias al silencio tomo conciencia y hago ruido.

Sobre el autor

Marcelo José Cosentino, nació en 1967. Vive actualmente en la ciudad de Ing. Adolfo Sourdeaux del distrito de Malvinas Argentinas (Buenos Aires). Es músico y escritor.

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