*Vartan Gómez
Yo no temo al Aullido del Lobo.
Yo no temo a las Garras del Lobo.
Yo no temo a los Colmillos del Lobo.
Yo no temo a la Ferocidad del Lobo.
A lo que realmente temo,
En las noches de Luna Llena,
Es a aquello que permanece oculto
Al acecho,
Invisible a los ojos,
De los incautos Corderos,
Condenados al Matadero.
A lo que realmente temo
Es a la Sombra del Lobo,
Porque nadie la puede ver,
Porque nadie la puede escuchar,
Y es así, que, desde la Oscuridad,
A todos termina por DEVORAR.
Gregory Richard Moonlight: “Wolfsschatten”
Cuando el señor Johannes Linton se decidió ir a El Bosque para cazar a la Bestia, el animal había masacrado a casi todo su rebaño de ovejas. Sus vecinos habían tenido peor suerte: no sólo devoró a sus rebaños, sino a todos en las familias.
En El Pueblo habían organizado varias partidas de caza, todas sin éxito.
El señor Linton y sus dos hijos, Bartebly y Alestair, habían participado en cada una de esas infructuosas cacerías.
Las masacres habían durado varios meses. Lo extraño era que los lobos se habían extinguido en la Comarca desde hacía décadas. Los últimos lobos los había visto el padre de Johannes en su niñez, y el propio Johannes nunca había visto a un lobo en su vida, salvo como trofeos en las opulentas mansiones de los Alcaldes de El Pueblo.
Los Alcaldes fueron los primeros en irse de El Pueblo. Tan valientes representantes no serían olvidados en mucho tiempo. El resto de la gente comenzó a emigrar hacia otras comarcas, villas y aldeas donde no existiera el miedo de salir de sus casas.
Johannes y sus dos valientes hijos decidieron hacer una nueva expedición.
En El Bosque, los tres tomaron caminos diferentes para rodear al animal, una decisión bastante arriesgada para cualquiera, no para los varones Linton. Johannes les había enseñado a sus hijos a ser buenos rastreadores, incluso en la oscuridad, pero, esa noche tenían la ventaja de la luz lunar. Bartebly siempre había sido el más fuerte y osado, pero Alestair era veloz y astuto. Johannes confiaba plenamente en ellos.
La luna llena iluminaba los senderos de El Bosque. Johannes estaba atento. De pronto, desde la oscuridad, surgió una enorme bestia que saltó encima del señor Linton: este le apuntó con su mosquete y disparó. Luego se tiró al suelo para evitar la embestida de la fiera.
Sonó un alarido.
Sonó un grito.
El lobo se desplomó con su costado derecho herido y se alejó cojeando por la espesura de El Bosque, antes de que el Señor Linton pudiera preparar otro disparo.
Alestair llegó hasta donde estaba su padre y lo ayudó a levantarse.
Trataron de rastrear la sangre de la bestia, pero no encontraron nada.
Volvieron al amanecer.
Al llegar, su esposa y sus dos hijas se encontraban en el establo y lloraban desconsoladamente.
Padre e hijo fueron hasta allá y vieron el suelo surcado por grandes manchas de sangre negruzca.
El señor Linton lanzó un alarido, horrorizado.
Bartebly yacía muerto. Estaba desnudo con una profunda herida de bala en el costado derecho.
–¡Maldito seas, Dios! ¿Cómo pudiste hacerme esto? ¿Cómo pudiste ensañarte así con nuestra familia? –vociferó con gritos agónicos el Señor Linton ante el cadáver de su hijo muerto.
–¿Cómo pudo pasar esto, Padre! –sollozó Alestair.
–¡Te vengaré, Bartebly! ¡Aunque me cueste la vida! ¡Buscaré al demonio que te hizo esto y lo enviaré de vuelta a la Oscuridad de donde sea que haya salido! ¡Te lo prometo, mi querido niño! –gritaba el Señor Linton mientras abrazaba a su muchacho muerto con fuerza.
Alestair apoyó su mano peluda sobre el hombro derecho de su padre.
El Señor Linton nunca notó el brillo rojizo en los ojos de su hijo menor, ni cómo los colmillos le iban creciendo, sutilmente, en la boca…
*Sobre el autor
¿Qué es ser un “Escritor”? Una pregunto que no tiene una respuesta tan sencilla como parece. Un Escritor es alguien que escribe. En eso estamos de acuerdo. Pero eso es un escritor. ¿Qué hace a una persona que le gusta escribir merecedora del prestigioso título de Escritor? Siempre me lo pregunto. Ser Escritor tampoco es que te de prestigio, es como ser Docente, tantos años de estudio para que después te repudie toda la sociedad en vez de respetarte.

Escribir bien está bueno, pero no sé si eso es suficiente para ser Escritor, así, con mayúscula inicial. El Escritor uruguayo Roberto Bayeto, que tiene su canal de Youtube y tiene unos pareceres similares a los míos en varios aspectos, hace una diferencia tajante entre “Escritor” y “gente que escribe”. La diferencia principal entre ambos radica en que la “gente que escribe” lo hace como hobbie y el Escritor hace de la escritura una NECESIDAD. Esa necesidad es la de exteriorizar su mundo interior. Otra diferencia es que el Escritor solo es aquel que se dedica a escribir ficción, porque un historiador escribe sobre Historia, un psicólogo sobre Psicología, un filósofo sobre Filosofía, etc. Claro, cada uno trabaja desde su oficio y especialidad. Pero serían, según Bayeto, especialistas escribiendo, no Escritores. La idea es interesante. La comparto bastante. No la juzgo como un absoluto, dejo los absolutos para las religiones y las cuestiones de fe, no para Lo Literario.
¿Qué es ser un “Escritor”? No sé, pero voy a seguir buscando la respuesta.
NOTA: La ilustración que acompaña pertenece a mi amigo dibujante Germán Micone, a quien pueden encontrar en Instagram como gerr_miko. Trabaja haciendo dibujos realistas de una manera admirable.
