Cultura

El peregrino sin patria y la reina de ojos de Jade (Una fabularia del universo 14)

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Escrito por Administrador

*Vartan Gómez

–No soy digno de ti, ¡oh, mi amada Reina De Ojos De Jade! –sentenció compungido el Peregrino Sin Patria.
–¿Y quién es digno de mí, Patético Peregrino Sin Patria? He rechazado a nobles, a reyes y a emperadores. Yo no soy propiedad de nadie. Yo soy la única digna de mí misma. Soy mi propia reina y gobierno mi propio imperio. Y qué eres tú, ¿eh? Sólo un simple Nadie.
–Tú eres mi diosa, ¡oh, Reina De Ojos De Jade! Por ti vine desde el otro extremo del mundo. Abandoné a mi familia, me alejé de mi reino, dejé atrás mis riquezas y olvidé mi linaje. Renegué de ser un Príncipe y me convertí en un Peregrino Sin Patria. Por ti pasé hambre, padecí de sed, me rendí a la locura y me abracé a la esperanza de conseguir tu Amor. Por ti recorrí todos los reinos que nos separaban. Superé las tres pruebas que proponías a todos los que deseaban contemplarte. Y, aun así, ¿sigo siendo indigno de tu Amor?
–¿Y qué piensas hacer entonces, Peregrino Sin Patria? –dijo con frialdad la Reina De Ojos De Jade.
–Recorreré el mundo de punta a punta y volveré siendo alguien digno de tu Amor, mi Reina, mi Diosa.
–No creas que te esperaré, Peregrino Sin Patria. Pero me intrigas –y la Reina De Ojos De Jade sonrió.
Al ver esa sonrisa, el Peregrino Sin Patria sintió que se encendía un fuego frenético en su pecho y, sin mediar palabra, se marchó del palacio de la Reina De Ojos De Jade.
El Peregrino Sin Patria emprendió entonces un viaje por todos los rincones del mundo para adquirir la dignidad que él creía necesaria para obtener los favores de su divina Reina De Ojos De Jade.
De esta manera, el Peregrino Sin Patria fatigó todas las ciudades, todos los pueblos, todas las villas, todas las aldeas de los Cuatro Rincones de El Mundo. Buscó a los sabios del Joven Occidente –pero evitó pasar por el reino que alguna vez fuera su patria–, llegó hasta los maestros del Extremo Oriente, convivió con los santos que habitaban en el Helado Norte y también con los filósofos del Lejano Sur. El Peregrino Sin Patria escuchó y aprendió, reflexionó y meditó con cada uno de ellos.
Los años pasaban y el Peregrino Sin Patria viajaba y viajaba, hasta que recorrió completamente los Cuatro Rincones de El Mundo.
Y así, finalmente, el Peregrino Sin Patria, cansado, con una larga barba cana, el cuerpo del color de la ceniza y la piel marchita. regresó al palacio de la Gran Ciudad de Jade y llegó ante el Trono de esmeraldas de su adorada Reina De Ojos De Jade, que parecía no haber envejecido ni un solo día.
–¡Oh, Mi Amada Reina De Ojos De Jade! ¡Después de tantos años al fin creo que soy Digno de tu Amor! –sentenció orgulloso el cansado Peregrino Sin Patria.
–¡Ay, Estúpido Peregrino Sin Patria! ¿Te crees acaso que eres ahora un Hombre Sabio? –La Reina De Ojos De Jade rio exageradamente con sorna–. ¡No eres más que un Niño, Idiota! ¿Por qué saliste a recorrer el mundo cuando siempre tuviste mi Amor?
El anonadado Peregrino Sin Patria se emocionó y dijo:
–¿Por qué dices que siempre tuve tu Amor, mi admirada Diosa?
–Porque así fue. No necesitabas demostrarme nada que ya no hubieras demostrado al sortear las Tres Pruebas.
–¡¿Y por qué no me lo dijiste antes?!
La Reina De Ojos De Jade, encogiéndose de hombros y sonriendo socarronamente, respondió:
–No lo sé. Me divertía pensar en qué locuras o estupideces estarías dispuesto a hacer por mí.
El Peregrino Sin Patria se quedó en silencio, cabizbajo.
–De todas maneras, Mi Devoto, yo ya no soy más la Reina que tú conociste, así como tú no eres más el Hombre al que yo admiraba. Ahora sólo puedo ver que sólo eres un viejo andrajoso y marchito, con un pie en el Más Allá. Además, en los años que transcurrieron desde que te marchaste, he encontrado a un poderoso consorte para que esté a mi lado. Nuestras noches de pasión no terminan hasta que sale el sol.
Indignado, el Peregrino Sin Patria vociferó:
–¿Y dónde ha quedado la Reina que no pertenecía a nadie, la que era dueña de sí misma?
–¡Guarda tu lengua, Perro! ¿Quién te crees que eres para levantarme la voz así? Por mucho menos he mandado a reyes y a emperadores a cortarles la cabeza.
El Peregrino Sin Patria volvió a quedar en silencio y bajó la mirada.
–Tu viaje ha sido en vano – sentenció con voz glacial la Reina De Ojos De Jade.
–Entonces, ¡Oh, Diosa de la Desdicha! –sentenció el Peregrino Sin Patria –. Me marcho para siempre.
–Vete si quieres, Peregrino Sin Patria. Así demuestras que no eres más que un Pobre Perro Cobarde –sentenció la Reina De Ojos de Jade, desde lo alto de su Trono de Esmeraldas.
–Mi Antigua Diosa –dijo el Peregrino Sin Patria sonriendo con melancolía–, dos veces recorrí El Mundo por ti. Ahora volveré a recorrerlo una vez más, para encontrar entonces a Mi Propia Reina. Mi Reina no será más que un pálido reflejo de ti, una sombra de tu Gracia y de tu Belleza, un simple destello de tu Inteligencia, pero al menos será mía.
–Eres estúpido, Peregrino Sin Patria, en intentar buscar un mal consuelo en los brazos de alguien que no podrás querer, pretendiendo patéticamente que sea una Reina que no es y que nunca será.
–Prefiero ese mal consuelo a la Soledad como única compañera.
–Eres un “Peregrino”, idiota, la Soledad ES tu única compañera.
–Y una triste Guía, mal que me pese. Pero tú lo has dicho: soy un Peregrino, no un Rey, ya no tengo linaje, ya no tengo familia, apenas tengo un nombre, pero lo he olvidado, y a nadie le importo. Ahora y para siempre, soy Nadie. Ahora y para siempre, soy Nada. Y un Nada no es rival para un Rey. Un Nadie es indigno para ti. Pero un Nadie sí es digno de sí mismo. Además, ya tienes a quien te dé Pasión, aquel que puede satisfacer todos tus deseos carnales, ¡pero no eres más que una simple Esclava!
–¡Cómo osas insultarme de esa manera, insignificante Nada! Vete entonces, Buscador de Sombras, vete a encontrar a tu Reina Ilusoria, y a ver si así te vuelves un Rey de Mentira de un Reino de Sueños Frustrados. ¡Márchate! ¡Apártate de mi vista! ¡No te atrevas a volver a comparecer ante mí! ¡Piérdete en el desierto y vuélvete arena, si con eso intentas aparentar ser feliz! La Felicidad siempre te será esquiva, ¡anhélala inútilmente!, pues sólo eso podrás hacer… nada más.
-Mi única Felicidad, desde que viera tu retrato, siendo tan joven, era estar a tu lado y poseerte, adorarte, sentirte, quererte, amarte… negada esa dicha, no tengo más lugar aquí, no tengo un lugar en tu vida. Verte es torturarme y también recordar el sinsentido de las diferencias que nos separan, que son insalvables, que son determinantes. Uno no es dueño de sus sentimientos, y si los sentimientos nos son correspondidos, no podemos vivir muriendo. Prefiero alejarme y buscar a mi propia Reina. Prefiero alejarme y buscar mi propio Sueño. Prefiero ser el Rey del País de Mi Tristeza a ser el Esclavo de una Mujer Imposible. Pero para mi viaje, me llevo un Gran Tesoro, quizás el más grande de todo tu reino.
–¿Y cuál puede ser ese tesoro del que hablas? ¿Oro? ¿Joyas? ¿Sedas? ¿Especias? Nada de eso te he dado. Nada de eso te mereces.
–El Recuerdo de Tus Ojos, Mi Reina De Ojos de Jade. Eso jamás me lo podrás quitar. Y una última pregunta, Mi Antigua Diosa.
–Hazla, Nadie, pues serán las últimas palabras que habrá entre nosotros.
– Mujer –inició el Peregrino Sin Patria con desprecio –, dijiste que tu nuevo consorte te daba Pasión sin límites, pero… ¿acaso te da Amor?
La Reina De Ojos De Jade, furiosa, se alzó de su Trono de Esmeraldas, dio media vuelta y comenzó a irse, pero entonces, giró su cabeza por encima del hombro derecho. El Peregrino Sin Patria notó una leve sonrisa en sus labios, o quizás le pareció.
–¡Que bien te vaya, aunque la Fortuna nunca halles!
Y diciendo esto, la Reina De Ojos De Jade se marchó a sus aposentos.
El Peregrino Sin Patria salió del palacio, caminó tristemente por las calles de la magnánima Gran Ciudad de Jade y, cuando salió al desierto, extendió sus manos, que comenzaron a deshacerse como granos de arena.
El Peregrino Sin Patria se perdió para siempre en el Desierto Infinito…

Esa noche, cuando su Rey Amante fue a saciar las pasiones con ella, la Reina se sintió vacía.
–¿Qué te sucede, Amada Mía? –preguntó el Rey Amante.
La Reina se quedó en silencio.
Él ni siquiera lo había notado, por lo que las últimas palabras del Peregrino Sin Patria aún resonaban en su cabeza, como espadas que atravesaban su mente.
Cuando llegó a sus aposentos, tras ver marcharse al Peregrino Sin Patria, la Reina De Ojos De Jade lloró desconsoladamente muy a pesar de su orgullo.
Luego fue y vio su rostro en un espejo.
Se horrorizó.
El color de sus Ojos De Jade había desaparecido.
Ahora era tan sólo una simple Reina…

*Sobre el autor

Vartan Gómez es el “nombre literario” del escritor Walter Germán Gómez, nacido un 22 de septiembre de 1979, en San Miguel, aunque vivió, vive y espera poder vivir hasta el último día que le quede de vida en la ciudad de Villa de Mayo, Malvinas Argentinas.

Siempre le fascinaron las historias. Cuando era un niño hacía historietas a partir de las películas bizarras que en Sábados de Super Acción, por canal 11, así como los dibujitos ochenteros que veía por las tardes a la hora de la merienda. Su pasión por las historietas nació cuando su madre le leía Condorito y Patoruzito. Cuando ya pudo por él mismo, la lectura de libros infantiles, como los de la colección amarilla de Robin Hood, y de historietas, con los cómics de DC de Editorial Perfil, se volvieron parte de su estilo de vida.

Como a muchos, también le gustaba escribir, así que, en su adolescencia, creó varias historias que, hoy en día, siguen dando vueltas por su cabeza para ser revisadas y reescritas para que vean la luz en algún futuro no muy lejano. La temática típica era tomar lo cotidiano del autor y meterle elementos sobrenaturales, como vampiros y hombres lobo. Incluso, en 1992, escribió la historia de una momia mágica milenaria, surgida a partir de la lectura de un relato de Robert Howard, el creador de Conan El Bárbaro.

Vartan Gómez estudió desde 1998 hasta 2008 en la Universidad de Morón y se recibió como Profesor en Letras en 2009. Trabaja como docente de Prácticas del Lenguaje y Literatura en el Colegio Señor de Mailín, en Villa de Mayo, desde 1999. Forma parte de la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe desde que nació y lo bautizara el Padre Jorge Seibold, y fue parte de la Acción Católica durante mediados de los noventa, época que recuerda con mucho cariño y que le brindó muchas enseñanzas.

Publicó los cuentos “Mi hermano”, “La casona”, “La caza” y “El lado oscuro”, en la Antología 1999 de Narrativa y Poesía Breve “Creación y Vida” (Ediciones alternativa, 2000). El cuento “El original”, apareció publicado en 2001 en Excerpta Scholastica VIII, revista literaria de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Católica Argentina, así como dos ensayos breves sobre mitología celta en el décimo número de dicha revista, del año 2002. Finalmente, el cuento “El unicornio galopa” fue publicado en el número 50 de Sofós, la revista de la Casa cultural de Ituzaingó, en octubre de 2006.

La primera edición de la Feria del Libro de Malvinas Argentinas, en 2019, fue una buena motivación para publicar su primer libro: Fantafábulas del Universo 14, editado por Ser Seres Ediciones, donde aparecieron varios de los cuentos publicados con anterioridad. “El Peregrino Sin Patria y La Reina De Ojos De Jade” es una nueva versión del primer cuento que aparece en Fantafábulas.

Durante la edición de la Feria del Libro de Malvinas de 2024, se afilió a la sede local de la SADE (Sociedad Argentina De Escritores).

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