Cultura

Hunter Crow o el retorno del cazador pardo (Una invasión del Universo 20)

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Escrito por Administrador

*Vartan Gómez

Es obvio que el Gremio de Cazadores ya casi había desaparecido. Pocos eran los Cazadores que todavía quedaban saneando las comarcas atestadas de alimañas y engendros de los abismos del tiempo. Famoso era, por ejemplo, Félix Zémog, quien enfrentó a la Hidra del Empedrado. Muchos recuerdan todavía la sacrificada vida de Alïza Mëretrix, la Cazadora de Jade, quien limpió toda una provincia de íncubos y súcubas. ¿Quién podría olvidarse de Hermenegildo Albertus, a quien apodaban “El Nene” y que coleccionaba las cabezas de los engendros que capturaba? La lista de Cazadores es extensa pero el linaje se termina. ¿Qué les deparará la Fortuna a los pocos que todavía siguen activos?

Zähira Käizer, en: Anales del Gremio de Cazadores

 

–¿Me voy apenas seis meses y ya la Comarca está hecha un desastre? ¿Qué es lo que han hecho? O, mejor dicho, ¿qué es lo que NO han hecho para dejar que sucediera esto? –preguntó indignado Hunter Crow, El Cazador Pardo.

El niño lo miró extrañado, mientras la asquerosa rata con escamas, ojos de camaleón y cola de gusano seguía mordiéndole la oreja.

–No sé a qué se refiere, Señor Cazador. La Comarca de Mayo está más próspera que nunca. De hecho, comenzó a crecer mucho y a enriquecerse desde que usted se fue tan de repente. Muchas cosas se han dicho sobre su partida.

El Cazador Pardo gruñó debajo de la máscara picuda.

–No me fui porque quisiera, niño. Pasaron cosas.

–¿Como cuáles?

–No son de tu incumbencia, niño. Pero veo que mi inevitable decisión tuvo consecuencias nefastas para Nuestra Comarca. Esto es por mi Culpa.

La rata con escamas y ojos de camaleón agitaba su cola de gusano mientras vomitaba una baba mucosa sobre el hombro del niño, sin que éste pareciera darse cuenta.

–¿Por qué habla con enigmas, Señor Cazador? No entiendo nada de lo que usted dice –la rata escamosa no paraba de chillar horriblemente al lado del oído del niño, pero este ni se inmutaba.

El Cazador Pardo volvió a gruñir.

–Me pasé media vida librando y protegiendo a la Comarca de Mayo de toda clase de alimañas y de monstruos, niño. De hecho, estamos teniendo esta conversación porque salvé en más de una ocasión tanto a tu padre como a tu madre. Cada cicatriz que adorna mi cuerpo es una batalla que libré, y que no siempre se zanjó en una victoria deliberada. No siempre ganar causa satisfacción. No siempre pude salvar a todos. El padre de tu madre y toda la familia de tu madre son prueba de eso. Cada uno de mis fracasos costaron las vidas de la gente de esta Comunidad. Cada ser oscuro que no exterminaba era una culpa más a mi legado. Y ahora, todo eso no sirvió de nada. Fracasé. No di lo mejor de mí. Dejé que me derrotaran. Les dejé ganar. Pudieron conmigo.

–¿Quién pudo con usted, Señor Cazador? –la rata monstruosa agitó frenéticamente la cosa agusanada, y se la clavó en el cuello al niño, que estornudó como acto reflejo.

–El Gobernador Gris y la Madre Mascarada, ¿quiénes más?

–Pero, qué dice, ¿Señor Cazador? El Gobernador Gris es quien trajo la prosperidad desde que llegó a Comarca de Mayo. Nos ha hecho crecer dentro de la región, nos da regalos a todos los niños, cuida a los abuelos y da trabajo a nuestros padres. Incluso han sido creados más templos y casas en estos meses desde que usted se fue. Todo funciona perfecto desde su llegada. Y Madre Mascarada siempre nos cuida y nos protege a todos. Con ella rezamos al Señor Verdadero, nos enseña El Camino de la Luz y así podemos ser todos felices. ¿Por qué no abraza esa felicidad como lo hicimos nosotros? ¿Acaso no quiere ser usted feliz?

–No existe la Felicidad Plena en este mundo, niño ingenuo. No cuando tienes el oficio que yo tengo.

El niño lo miró con el ceño fruncido. La rata le chilló y lo amenazó con sus garritas delanteras.

–Yo creo que usted es un hombre malo.

–¿Por qué dices eso, niño insolente?

–Usted no quiere seguir El Camino de la Luz. Además, siempre anda con esa máscara picuda. Y a mí me da miedo. ¿Por qué usa esa máscara de pájaro, Señor Cazador?

–Es mi Destino. Cada Cazador, cuando supera las Cuatro Pruebas, recibe un nuevo nombre y se confecciona una máscara que lo identifica. Yo elegí esta y me dieron el nombre de Hunter Crow. Mi nombre de nacimiento se lo llevó el Olvido. Ahora, sólo soy Hunter Crow, El Cazador Pardo.

–Usted me da miedo, Hunter Crow. No me gustan las personas a las que no puedo verle la cara. Además, usted ya es inútil para la Comarca de Mayo. Los Monstruos ya se fueron todos. Desde que llegó el Gobernador Gris y la Madre Mascarada, no hay más alimañas que nos ataquen. Ellos nos salvaron de verdad, no usted. Usted fracasó.

El Cazador Pardo observaba con Su Visión De Cazador, cómo los vampiros volaban por los cielos, los licántropos corrían libres por los campos, los Gusanos Comealmas se arrastraban por las calles, y así, distintos tipos de alimañas campaban a sus anchar por toda la Comarca de Mayo.

–Considero a esta Comarca mi Hogar. Y lo dejé librado a las Fuerzas de la Oscuridad. Realmente, fracasé como Cazador. Acepto mi derrota con total pesar. El Amanecer se fue. Hoy, sólo queda el Ocaso.

–Mejor váyase, Cazador. En esta Comarca usted ya no tiene sentido. No me gusta que hable mal ni del Gobernador Gris ni de la Madre Mascarada. Ellos son buenas personas, seres de luz, que han hecho mucho por nosotros, a diferencia de usted, que sólo se fue sin decir nada y se perdió por mucho tiempo. ¿Y ahora viene diciendo que todo está mal cuando Comarca de Mayo es la más rica de la región? Mejor ya no vuelva nunca más. No lo necesitamos.

Hunter Crow vio cómo la rata escamosa clavaba sus garras en el pecho del niño.

–Duras palabras, insolente muchacho. Pero las entiendo. Las valoro. ¡Y las rechazo! Me voy, pero volveré. No porque yo lo quiera, sino porque es mi deber.

Hunter Crow se dio media vuelta y avanzó hacia el puente que separaba la entrada de Comarca de Mayo con el Sendero Ocre. El niño lo vio retirarse, encorvado, derrotado.

–¡Hasta nunca, Hunter Crow! –le gritó el muchacho enojado.

El Cazador Pardo se detuvo, se dio vuelta y miró al niño.

La rata escamosa se había posado sobre la cabeza del niño y le clavaba las garras de las patas traseras mientras agitaba las delanteras burlándose del Cazador.

–¡47! –gritó Hunter Crow lo más fuerte que pudo.

–¿Qué? –preguntó el niño sin entender.

–Volveré en cuarenta y siete días, con nuevas armas y aliados. Comarca de Mayo ha sido cooptada. Nadie se salva solo. Que cada uno se haga cargo de sus decisiones. Si cuando vuelvo están todos muertos, no es mi problema ni mi culpa. Barreré toda bestia del averno que se me cruce por el camino. Si queda alguien con vida, no dudaré en salvarlo, si quiere ser salvado. No me importa, me tiene sin cuidado.

Entonces, con la velocidad del rayo, Hunter Crow sacó una daga fina y la arrojó contra el niño. Este no tuvo tiempo ni siquiera a gritar, sólo ver un destello de luz.

Con una precisión admirable, la punta de la daga se incrustó entre los ojos camaleónicos de la rata escamosa, que, sin tiempo a chillar siquiera, cayó pesadamente a varios metros por detrás del chico y se estampó ruidosamente en el suelo.

El niño no pudo evitar mojarse los pantalones del miedo.

–¡Niño! Diles esto a todos en Comarca de Mayo –le gritó lo más fuerte que pudo–. Yo no pido perdón. Yo no pido permiso. Y porque el Destino asó lo quiso, ¡llegó la Hora del Cazador!

Hunter Crow se dio vuelta y avanzó por el camino hasta perderse por la colina.

El niño siguió inmóvil todo el trayecto del Cazador Pardo. Luego se giró hacia Comarca de Mayo y lanzó un grito de horror.

Vio tirada en el suelo a la rata monstruosa, durmiendo para siempre en un charco de baba amarillenta.

Pero no sólo eso.

El niño vio Comarca de Mayo con La Visión De Cazador…

*Sobre el autor

En El Ocaso
Hay cosas que no deberían existir, y así y todo, existen.
Eso es el libro En el Ocaso.
En el Ocaso lo considero un “libro-milagro”, ya que es la suma de cinco egos que se equipararon para escribir un libro.


La dinámica surgió gracias a la escritora y poeta Claudia Mammolite en el grupo de SADE. En homenaje a Ernesto Sábato, de quien ella es admiradora, sugirió hacer un cuento colectivo, un cuento escrito a varias manos. La cosa prendió rápido y, después de algunas idas y venidas, quedó conformado el grupo al que le di el nombre de “LO5 ARISTOI”, que quiere decir “Los Mejores” en griego. Cambie la S por un 5 para que representara a los que terminamos siendo los autores del libro: Claudia Mammolite, Román Reynoso, Antonia Nuñez y Hugo Rossi, además de quien suscribe estas palabras, obvio. Todos somos de Malvinas Argentinas en la actualidad y estamos en diferentes etapas de la vida y también tenemos diferentes profesiones, y no hablemos de que estamos en las antípodas ideológicas. Por eso fue una tarea inmensa poder congeniar entre todos. Pero lo hicimos. Y logramos algo maravilloso. Seis de los cuentos del libro fue construido a partir de fragmentos que se iban desarrollando en un grupo de Wathsapp que Claudia había armado. La Magia que fluyó fue increíble. También los desencuentros y las peleas. ¿Qué se le va a hacer? Cinco Egos de Escritores tampoco son fáciles de compatibilizar. Pero lo pudimos hacer y eso es lo importante. Como seis cuentos no eran suficientes, incluidos dos cuentos individuales cada uno, así el lector puede tener un panorama de la manera de escribir de Claudia, Antonia, Román, Hugo y yo. Queda el juego de tratar de descubrir quién aportó qué a cada uno de los cuentos colectivos.
Fue una muy grata experiencia. Fueron horas de diversión, de hablarnos por las madrugadas, de levantarme y ver que habían escrito ya un par de cuentos. Era escribir, revisar, reescribir, editar, corregir, criticar, reformular, debatir una y otra y otra vez hasta que quedó más o menos como queríamos.
Recordaré con mucho afecto la experiencia de En el Ocaso. Cada uno creció y se motivó en el proceso. No sé si seremos mejores que antes pero que cambiamos, cambiamos.
En el Ocaso es un libro que no debería existir, pero, por milagro, EXISTE.
¡Nos olemos luego!

 

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